9 jul 2011

Soñar con vampiros

Cuando se nombra la palabra vampiro, lo primero que viene a la mente es un ser sobrenatural que se alimenta de sangre humana. Pero un vampiro es eso y mucho más. El vampiro es un ser fascinante. Es un ser que antes estaba vivo, era una persona tan viva y real como tú y como yo y que ahora ya no vive. No vive y sin embargo se mueve. Puede hablar, puede andar, expresa emociones,… pero está frío, muy frío. Su corazón dejó de latir hace tiempo. Y ahora están teniendo lo que ellos llaman una no-vida.

Los vampiros tienen algo que nos atrae. Por lo general, una vez se han convertido en vampiros, su apariencia se hace más atractiva, como si tuvieran una especie de aura de misterio, belleza y terror fascinante. Tengo ante mí un puzle precioso cuya imagen es una pareja de amantes. La chica tiene los ojos cerrados y su cara refleja candidez. Detrás, cogiéndola por la espalda en una actitud muy cariñosa, hay un vampiro que se acerca suavemente a su cuello. Es una imagen que sugiere infinidad de cosas: ternura, amor, fascinación, deseo, intriga…

Quizá es por esta serie de cosas que los vampiros ocupan gran parte de mis sueños nocturnos. Desde pequeña he soñado con vampiros. Al principio, los tomaba como pesadillas, pues eran sueños relativamente normales hasta que salían los vampiros, y era en ese momento cuando me despertaba. Poco a poco los vampiros dejaron de salir al final de los sueños y se convirtieron en los verdaderos protagonistas. Incluso llegaban a mi ventana y me invitaban a ir con ellos a pasear por la ciudad a la luz de la luna y de las sombras.

Sin embargo, ya hace algún tiempo que no aparecen en mis sueños. Quizá esta noche alguna me acoja durante un tiempo, y me muestre los encantos que presenta su no-vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario