Existen dos tipos de sueños: los que se tienen cuando se está en la cama, dormido, y los sueños que se tienen despierto. Los primeros pueden ser plácidos, o bien convertirse en terribles pesadillas. Los segundos son aquellos que nos dicen qué es lo que realmente queremos, o nos gustaría tener. Ambos son solamente eso, sueños y, sin embargo, pueden llegar a ser reales, o al menos, parecerlo.
Algunas veces estando en la cama, he tenido sueños realmente absurdos que me han demostrado claramente que aquello no era real. Sin embargo, algunas veces me he despertado con la extraña sensación de que no sabía si lo que daba vueltas en mi cabeza había sucedido o solamente era un producto de mi imaginación. Por otro lado, deseos que veía posibles se han ido al traste en un santiamén, y sueños que estaba convencida de que jamás podría llegar a tener o realizar, los he visto cumplidos, y me han dado una gran alegría.
Uno de esos sueños, o deseos, que pensaba que no iba a realizar jamás era el de tener mi propio blog. Veía cómo la gente ponía sus opiniones y sus cosas, y yo no me veía capaz de hacer lo mismo. Pero al final lo he hecho. Y precisamente por ser un sueño conseguido, y tras mucho pensar y desechar, me he decantado por llamarle al blog “La realidad de los sueños”. Es un nombre ambiguo, pues quiero hablar en el blog de estos dos tipos de sueños, y lo que significan para mí.
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